La historia de Castellar de la Frontera va ligada a la del Castillo y a la de una población con una gran ambición por crecer.

Por muy ligado que estén Pueblo viejo y pueblo nuevo, existe una diferencia que a primera vista es palpable. La fortaleza medieval está localizada en una zona de elevación, mientras que el pueblo nuevo se fue movilizando hasta los pies de la montaña, para construir un pueblo que hoy día destaca por su amplitud y espacio, sus calles ajardinadas, florecidas y un blanco que lo hace rústico y moderno a la vez.

En 1968 el Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario del Campo de Gibraltar, dentro del “Plan de Desarrollo del Campo de Gibraltar” expropió alrededor de 700 hectáreas de tierras a la empresa “La Almoraima S.A.” (Principal sustento laboral del pueblo) propiedad de la conocida Casa de Medinaceli. Este hecho es clave para la historia y el desarrollo de Castellar Nuevo.

Castellar de la frontera, casa de medinaceli

Castellar de la Frontera también está muy ligada a la barriada de Almoraima. Hasta entonces, la población habitaba en el Castillo y alrededores y en torno a la empresa corchera de La Almoraima, de la cual dependían la mayoría de las familias de la zona, es por ello que residían en chozas cerca de sus puestos de trabajo en base al corcho.

La expropiación se llevó a cabo con el fin de construir un pueblo moderno, donde sus habitantes contaran con más opciones de desarrollo personal y laboral. Fue por este motivo que el pueblo se construyó a unos 9 km del Castillo de Castellar y a 1 km del motor económico local, el corcho de La Almoraima.

Estos 9 km de distancia en el relieve de la zona, hacen que el pueblo nuevo quedara abajo, “a los pies de la montaña” dónde se ubica la fortaleza.

La construcción de lo que hoy es Castellar de la Frontera o Castellar Nuevo, se obra durante varios años, hasta que por fin en 1971 finaliza la construcción de un pueblo, que ve cómo va siendo habitado por personas procedentes tanto del Castillo como de Almoraima.

Castillo de Castellar

A partir de 1971 el pueblo comienza a crecer y desarrollarse. Sus habitantes empiezan a diversificar sus opciones laborales buscando otras alternativas al trabajo agrario. Castellar de la Frontera, al estar mejor conectado con otras zonas de la Comarca, permite esa diversificación de empleos, mejorando así la calidad del pueblo.

El pueblo en sí está caracterizado por su forma “triangular” visto desde arriba y sobre todo por sus calles amplias y casas blancas con grandes patios. Cuenta también con una peculiaridad que hace al pueblo diferente a los de la Comarca, y es que las casas cuentan en sus puertas con amplios jardines decorados con césped, palmeras y gran diversidad de flores, que hacen de Castellar un pueblo blanco, colorido y por ende alegre a la vista.